Apenas
un año y medio antes del reto electoral, para demostrar al pueblo, que se puede
hacer las cosas diferentes, no es fácil, si no se transparenta la gestión y la
información camina por los conductos correctos, Volver a la vieja escuela que
sembró ilusión, que alimentó las corrientes creativas y generadoras de salud
pública; todo tiene un orden prioritario, y una rebelión comprometida, hace
falta lucidez y cooperación. Valsequillo es un reto para cualquier gestión
municipal, un proyecto común que implica verdad y trabajo, esperanza y
resultados.
No me gustan los dias después. Son la bilis de una resaca efímera, el encuentro primario entre profesores nuevos y alumnos viejos tras las vacaciones. Comenzar por la garantía liberadora y el conocimiento del estado de sitio, habrá que tirar de manual, de una hoja de ruta real que motive y libere, que desate y genere. La sociedad es rebelde e inconformista y puede remar en la acción y avanzar arropados por la corriente, no más espejismos, ni plegarias; solo el trabajo de cada individuo hará más fuerte su comunidad, la convicción de buenos proyectos para la comunidad, siempre pensando en el futuro, aún con el malestar del presente.
Definir
los frentes, aunar acción y prioridades; buscar los canales de financiación,
los convenios que saltan cada día brindando ayudas al desarrollo, conocer
nuestras posibilidades ejecutando sin tapujos, ni atajos. Todo tiene un orden y
un concierto y necesitamos las partituras de esta melodía que se llama orquesta
de pueblo entrenada para el futuro inmediato.
Con
las herramientas que tenemos en casa, habrá que armar la tierra de nuevo, usar
los viejos riegos y aperos; la sabiduría popular de la artesanía y limpiar las
escorrentías y desagües, quitar malezas, pintar bordillos y limpiar farolas.
Tomar nota de las decadencias y responder dando la cara al colectivo afectado,
no valen discursos ni memorias, solo acción y convicción para encarrilar los
desajustes antes de poner en marcha de nuevo la máquina de vapor espanta humos.
Hay
una casita de piedra en un lugar llamado las Monjas – Las Vegas; cuya sencillez
y humildad, tiene el color de la alegría, su creativa y coqueta decoración en
los elementos recuerda la belleza de lo sencillo, la luz se refleja en la
pintura siempre en contraste natural y primario, e invita a bailar en sus
pasillos, como en las hojas de un cuento de pulgarcito, es una casa
canaria abierta al mundo con el patio
limpio, donde los pájaros cantan apasionados, los gatos se estiran y vigilan
montando guardia, se encuentran cómodos e instintivamente juegan a ser felices
en su hábitat y en su mejor versión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario