Yayo.
Cumple diecisiete. Ya eres mayor chaval. Como corre el tiempo, como salta esa
juventud, que encesta triples a granel. Estamos muy orgullosos de ese
deportista full que llevas dentro y que has ido cultivando desde pequeñajo.
Tenemos
guardado en el patio de casa las tres marcas del enganche de la canasta, que
empezamos a subir de altura por el listón, por que tu crecías, y lo más triste es
que ya de pequeñito nos dabas una paliza a canastas increíble. Comenzamos por la altura y luego por la
lejanía. Un día te aposté desde la esquina de la fuente. A mi me costaba llegar
y tu arqueabas el cuerpo espín ese pequeño que tenías. Y no solo llegabas a la
canasta si no que nos humillabas con los encestes, Cabrito. Aquel día fue cuando
dejamos de jugar al baloncesto, para no nos humillaras con tus excepcionales
canastas de profesional… Aunque cuando miramos la canasta, que sigue ahí en tu
honor. Nos acordamos siempre de ti. Yayo.
Bueno
chavalote, esperamos que pronto llegues a la NBA, -O al menos seas un
profesional del baloncesto- y no dejes de ilusionarte porque tú si puedes. Eres
un grande y estamos muy orgullosos de ti. Cabroncete. Ah... ¡Y no te preocupes
por la edad, eso se pasa pronto!
Felicidades
Yayo. Te queremos mucho en Valsequillo muchacho.

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