viernes, 19 de junio de 2026

TELDE, CIUDAD DE MOTOS Y VIEJAS GLORIAS


Telde nos enseñó sus calles y nos mostró la melancolía de sus perfiles. Una ciudad con encanto añejo, con un cuidado patrimonio arquitectónico y el recuerdo de un pasado esplendoroso de urbe activa, viva y conglomerada.

En los recovecos de sus calles retumbaron los tubarros de las motos de una juventud que imitaba a “Nieto”. Las humaredas de mezcla enriquecida, en cilindros repasados, dejaban en el aire el aroma de un TT jurásico. Y es que, en aquellas fértiles tierras de plataneras y muros, se escribieron lindas historias de motociclismo puro: de piques, de marcas, de chavales obreros del barrio y señoritos de San Juan.

Clases sociales pudientes, familias hacendadas y el asentamiento natural de los primeros habitantes de los faycanes. Pasajes de los años cincuenta, sesenta y setenta.

En aquella sociedad emergente, que se industrializaba a pasos agigantados, muchos descubrieron y compartieron pasiones sobre motos. Del viejo taller del maestro Feliciano, junto al café de Segundo, al garaje-taller de Nicasio, en el callejón de la Fuente. Mecánicos de algodones de hilo, “Flor de Fuentes” en la boca y manos tiznadas con el eterno mono azul.

Pero aquella ciudad de Telde vio florecer tiendas y talleres de linde a linde. Vio y sintió las invasiones de máquinas inglesas de la colonia británica, el poder brutal de la tecnología revolucionaria japonesa, las espartanas y sobrias alemanas, y las ruidosas y veloces españolas.

Una ciudad de catálogo de motos y movidas.

Y ahora, cincuenta años después de aquella revolución, llega de nuevo el Viejas Glorias.

Estamos otra vez con la ilusión de los niños ante la llegada del circo. El gran espectáculo de las Viejas Glorias: un lugar donde la magia se elabora con artesanía, se manifiesta con sonrisas y se comparte con amor por lo retro.

Un encuentro para recordarnos historias de motoristas y pasajes de aquellos tiempos. Esta vez con alfombras limpias, con pulimentos que atrapan y con pasiones que enganchan.

El Viejas Glorias viene a Telde por la puerta grande, con sus mejores galas y con un mensaje de tributo generoso en la exposición. Dedicado a la movida de los sesenta, a su música, a su vestimenta, a sus valores y al material motociclista de antaño.

Y detrás de las cortinas, un montón de gente cuenta las horas para enseñar sus nuevas galas y sus secretos mejor guardados.

Amigos, tomen asiento, pónganse cómodos y prográmense. La función está a punto de comenzar. El circo Viejas Glorias Canarias ya merodea la ciudad.

Telde exhibirá, una vez más, su fortuna patrimonial.

Esta vez, con clase vintage.

Que comience la fiesta.

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